Han pasado más de 10 años desde que, en bicicleta, hiciera el camino de Santiago desde Roncesvalles, eran otros tiempos donde la bici y yo teníamos una buena relación, pero siempre pensé, no obstante, que en algún momento propicio lo haría de nuevo por partes y caminando. Así ha sido el pasado día 25 Agosto me coloqué una mochila y un buen calzado, y comencé mi peregrinación desde Villafranca del Bierzo hasta Santiago de Compostela. Doscientos duros kilómetros era la distancia desde estos dos puntos. La elección del lugar de inicio estaba condicionada al tiempo que yo disponía, y en ocho etapas me planté en la Plaza del Obradoiro.
Es un tópico, pero la experiencia ha merecido la pena, y como todas las personas que han realizado el CAMINO, yo, se lo recomiendo a todo el mundo con independencia de la motivación inicial de cada uno. Sólo el contacto diario con personas de todas las nacionalidades y motivaciones, el paisaje, el patrimonio, el paisanaje tan excepcional que se va descubriendo a cada paso, hacen de esta experiencia algo inolvidable; incluyendo las ampollas y las mataduras sin las cuales, EL CAMINO, no hubiera sido lo mismo.












