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martes, 13 de mayo de 2014

AFORTUNADAMENTE YO TUVE DOS.AL ABUELO.

Enjuago mis lágrimas al amparo de mis seres queridos y, sobre todo, de mi otro padre, el biológico. Afortunadamente yo tuve dos PADRES.
Camino hacia los dos meses desde la desaparición en mi vida, de una de las personas que más he querido, que más quiero y que más querré con el permiso de esposa, hija, padres, hermanos, suegros y amigos.
Hasta hoy, han pasado exactamente 45 días, me ha sido totalmente imposible enfrentarme a una hoja en blanco para poder dedicarle un humilde homenaje, dejar constancia por escrito, expresarle mi más profundo y sentido cariño cercano, incluso, al amor filial, a una persona muy especial y que tanto ha marcado mi vida. Es un gesto, una necesaria sesión de terapia y de equilibrio emocional para mí,  más que cualquier otra cosa.
Es difícil arrebañar sobre un papel, todas las sensaciones que en estos días se han ido agolpando en mi cabeza. Difícil es expresar, con la vehemencia que merece y sin tener la sensación de olvidarme de algo, el más sincero y honesto de los agradecimientos por todo lo que de él he recibido a lo largo de todos estos años, han sido más de diez.
La singularidad de una relación de amistad profunda que nació por generación espontánea, gracias a un miembro de mi familia, y que se convirtió, en el transcurso de los años, en un vínculo familiar entre dos personas, además, de generaciones muy diferentes y distantes. Si puedo decir que fue como  mi segundo padre, me quedo muy corto, fue mucho más que eso porque en una sola persona, en él, se conjugaba el perfil del mejor más fiel y más cómplice de los amigos, el hermano más íntimo e incondicional y el padre más sabio y comprensivo.
Lo más grato, si es que hay algo grato cuando pierdes a un ser querido, es recordar y saber que en vida, todas estas cosas que describo, nos las manifestábamos sin vergüenzas ni ambages.
Por lo tanto, saber “a ciencia cierta” que he sido alguien muy importante en su vida, lo pregonó a los cuatro vientos, saber que se sintió querido y admirado por mi, saber que se sintió seguro conmigo después de una vida verdaderamente dura, difícil y llena de sufrimientos….; saber que fui, en definitiva,  –su ángel de la guarda-, como le gustaba llamarme, hasta el último suspiro de su vida,….. siento que  no tengo la capacidad de describir y transmitir este sentimiento de orgullo y profundo amor hacia él. La parte negativa es que, todo esto, tiene una contrapartida tremenda y profundamente dolorosa ya que todo lo que relato se basó en una reciprocidad que ahora, con su ausencia, me ahoga. 
Insisto, ABUELO, tengo la necesidad de manifestártelo de manera clara y contundente una vez más, en lo mucho que te he querido por todo lo que juntos hemos vivido, en lo mucho que te quiero por todas aquellas cosas que han quedado de nuestra relación y que son unas cuantas, y lo que te querré de aquí al infinito por toda tu sabiduría y todas tus enseñanzas  con las que, sin darme cuenta, me has ido modelando para ser una mejor persona. Una experiencia de vida. Te recordaré siempre y siempre te llevaré en el corazón.
AFORTUNADAMENTE YO TUVE DOS.

Si en alguna ocasión tuve que regalar esta poesía a personas que pasaron por similares circunstancias que en las que yo me encuentro, hoy me la quedo.(Gracias ADRA)

De tu “nieto”:

A VECES ERA REY….
A veces era rey y a veces mago
algunas veces libre y otras no.
A veces era viejo, a veces sabio
y a veces era niño como yo.

Levantó mis recuerdos más felices
con la humilde destreza de sus manos
y guardó la memoria de mis ojos
inasequibles siempre a los arcanos
del olvido, a esos mil y un matices
que vuelven el amor en otra cosa,
y no tienen piedad de los despojos.

Una pared maestra me falta con su falta
y un pilar de la “infancia” y esa dicha asombrosa
de ese bien tan escaso que envuelve a la ternura
cada vez más herido, cada vez más ajeno…
me falta con su falta su dulzura,
me falta con su falta su alegría,
me falta la memoria de la mía.

Me falta con su falta un hombre bueno
que a veces era rey, y a veces mago,
algunas veces libre y otras no.
Que a veces era viejo y siempre sabio
y a veces era niño como yo.

sábado, 15 de octubre de 2011

A UN AMIGO, AL AMIGO, A MI AMIGO. EUGENIO

 


Difícil me está resultando ponerme a escribir, IN MEMORIAM, sobre alguien que se me fue casi sin enterarme, y cuya reciente despedida, hace que todo me parezca mentira, un mal sueño, de esos que cuando te despiertas y lees el libro de la  interpretación  de los sueños, resulta que al protagonista, le acabas de alargar la vida 10 años más. De la amargura, por la desorientación que los malos sueños causan, pasas a la alegría al despertar, porque todo ha sido eso, un mal sueño. Pero no, la desazón sigue conmigo, mi amigo, nuestro amigo se ha ido para siempre, pero esta vez  voy a sacar fuerzas de flaqueza para honrar y recordar a una persona buena. Eugenio.

Eugenio año 2006
Cuando una persona querida desaparece de tu vida definitivamente, es cuando descubres la magnitud del vacío que te deja en el corazón, en el alma, en.....no sé donde, porque la angustia no te deja  siquiera ni respirar.
Es curioso que teniendo la edad de mi padre, pudiéramos tener una complicidad como dos amigos generacionales, bueno tres, porque esta entente de la amistad,  más bien era un  triunvirato y lo formábamos, a saber: Eugenio, El Abuelo y un servidor, la singularidad de esta relación de amistad no dejaba indiferente a nadie, y puedo decir que el mayor privilegiado y beneficiado de ella,  sin ningún género de dudas,  he sido yo.

Eugenio y El Abuelo año 2010. Aguilar de Campoo

(Me enredo en retóricas por no entrar en materia, ya que la ausencia de este amigo, me produce un dolor indescriptible, que me atenaza la garganta y no me deja continuar).

Padre, marido y abuelo por encima de todas las cosas, tuvo tiempo de dejar una huella imborrable también como amigo. De esto último puedo dar buena fe, a tenor de lo dfícil que me está resultando hablar de él en pretérito.

Eugenio año 2010. Aguilar de Campoo
Desde que hace ya unos cuantos años, de manera muy espontánea, comenzara nuestra amistad, el aprendizaje  que de él he recibido no se imparte en ninguna universidad de prestigio, sólo se aprende a través de alguien que llevaba 74 años en una universidad muy especial, la universidad de la vida. Como el buen profesor que fue, el que profesa un gran respeto por sus alumnos,  no escondió su admiración por lo nuevo que de ellos aprendía, sin sentirse por ello inferior.


Eugenio y El Abuelo. La Guardia año 2010
Insisto y me consta que fuiste un excelente padre para tus hijos, un marido vigilante y constante para tu esposa, un abuelo orgulloso y feliz de tus nietos, y un amigo de tus amigos. Me cuesta, y no me resigno, pensar que no volveré a verte más.

Eugenio, un servidor y El Abuelo año 2010
Gracias por tu honradez, por tu integridad, por tu ejemplo constante, por tu constante y permanente actitud positiva, gracias por tu sentido del humor  generoso y contagioso (inasequible al desaliento); gracias por haberme dejado ser tu amigo. Nunca podré olvidarte, el profundo  cariño que te he tenido, permanecerá siempre como el más dulce de mis recuerdos. A UN BUEN AMIGO, A UNA MEJOR PERSONA.

P.D.: Haciendo uso de un mágnifico poema de mi admirada Alma, quiero dedicar su lectura a sus hijos, seguro de que en estos momentos les reconfortará. A mi me ha hecho sentir muy bien.

A VECES ERA REY...

A veces era rey y a veces mago
algunas veces libre y otras no.
A veces era viejo, a veces sabio
y a veces era niño como yo.


Levantó  mis recuerdos más felices
con la humilde destreza de sus manos
y  guardó la memoria de mis ojos
 inasequible siempre a los arcanos
del olvido, a   a esos  mil y un matices
que vuelven  el amor en otra cosa,
y no tienen piedad   de   los   despojos.


Una pared maestra me falta con su falta,
 y  un pilar de la infancia y esa  dicha asombrosa
de  ese bien tan escaso que  envuelve a la ternura
cada vez más herido,  cada vez más ajeno...
me falta  con su falta su dulzura,
me falta con su falta su alegría,
me falta la memoria de la mía.


Me falta con su falta un hombre bueno
que a veces era rey, y a veces mago,
 algunas veces libre y otras no.
Que a veces era viejo y siempre sabio
y a veces era niño como yo.