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miércoles, 4 de julio de 2012

LA TÍA BIGOTES

  Los recuerdos, de aquellos primeros años de vida,  se me agolpan sin un orden claro en mi memoria, la importancia de mi entorno aún residía en la familia y en los juegos infantiles vigilados por los próceres, la curiosidad se veía saciada a pocos metros de la casa familiar dándole tres patadas a una pelota, en el mejor de los casos con un vecino de la misma quinta, y sino con algún hermano o hermana. No obstante, en un mundo imaginario reproducido con una caja de zapatos, una maceta con una palmera de plástico y cuatro o cinco figuras, del mismo material,  de indios y vaqueros,  la soledad era muy bien venida.


  Seguramente vivir " a las afueras del pueblo " de Alar del Rey,  da una perspectiva diferente a un niño de siete u ocho años que tenía que traspasar dos fronteras importantes, el Puente de las Monjas y la  carretera Nacional 611, Palencia-Santander,  para llegar o salir de casa. Corrían los años 1970 o 1971. Convertir esta "aventura" en ruta y rutina, sólo necesitó de un par de años más en mi corta existencia, pero es en estos años donde, a modo de flash, hay imágenes algo difusas que se proyectan en mis recuerdos: las calles anchas muy anchas, hoy siguen siendo enormes, no era una percepción infantil;  muchísima gente, pandillas de mozos y mozas; mucha actividad, carretillos llenos de no sé qué  empujados por sus dueños; olor a galleta, La Palacios y La Siro (con eslóganes simples: "Si comes galletas Palacios andas como un lacio y si comes galletas Siro caminas como un tiro"); cubas y odres de vino a la puerta del almacén de Páramo; el taller de bicicletas, Baltierra; escaparates de zapatos, La Transi y José María; confecciones de la Sra. Irene y el Soriano; ultramarinos Coren, La Jesusa y Gamazo, con un olor a especias, bacalao en salmuera y arenques en vinagre ; ferretería Escalada, Bonis; mercería Las Barsenas; Carnicería la Higiénica de Delfino Medrano; etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto, de infraestructura fija, se complementaba en aquellos años con importantes ferias, como la del día del Ángel, donde todo el pueblo era ocupado por ganaderos, hortelanos y comerciantes ambulantes en general que vendía, compraban e intercambiaban sus mercancías.

(Carnicería La Higiénica)
    El espectro de personajes que desfilaba por aquel entonces en Alar del Rey era muy amplio, supongo que como en otros muchos pueblos, pero esto será objeto, quizás, de otra entrada en el blog,
    Es en este marco donde un recuerdo aún se desdibuja más, si cabe y es lógico, por la intermitencia de sus apariciones, el de La Tía Bigotes.
    Más nítido, en mi memoria, que estas imágenes que intento reproducir,  es el calor protector de la mano de mi padre volviendo  de comprar el pan o lo que fuera menester.
   Recuerdo a un grupo de mozos, mi padre tendría 31 años por aquel entonces, disparando sus dardos dialécticos, sus envenenadas palabras contra una mujer; ancha de caderas, más bien bajita, con andares peculiares pendulares, con ropajes negros, el mostacho no llego a visualizarlo pero debía de ser importante,  y con un verbo aún más afilado que el de quienes la hostigaban, que se defendía de cuantos improperios recibía con un poderío y solvencia que no necesitaba de ayuda alguna. Esta escena, ubicada al lado de la ferretería de "Bonis", ahí la recuerdo vagamente, debe pertenecer a la última etapa del personaje en su paso por Alar.
Procedía de algún pueblo cercano a Mataporquera, seguramente de la antigua provincia de Santander, hoy Cantabria, pero no he conseguido averiguar el nombre del lugar.
Vivía de la caridad La Tía Bigotes, su circuito de nómada de la indigencia estaba trazado siguiendo la ruta de aquellas poblaciones que tenían centro de acogida para mendigos: Villadiego, Herrera de Pisuerga, Alar del Rey, Aguilar de Campoo, Guardo, Mataporquera, etcétera, no obstante su subsistencia dependía de forma importante, también, de la bondad de los vecinos, comerciantes y tenderos en general, que la proveían de lo imprescindible.
 Alar del Rey, villa de corte moderno y no sólo por su trazado urbanístico y arquitectónico, contaba con una  parroquia que, además de otros servicios, disponía de un lugar donde atender las necesidades más acuciantes de estos pobres de solemnidad. No debía de cubrir este servicio el alojamiento sine die, ya que  vivía, La Tía Bigotes, durante el tiempo que duraba su estancia, también debajo del Puente de la Monjas.

(Puente de las Monjas)
Tenía un hijo con alguna deficiencia psíquica que la acompañaba siempre y del que yo había perdido, absolutamente, todo recuerdo. Murió debajo de las ruedas de un camión, eso cuentan, seguramente corriendo detrás de su inseparable pelota.

Foto de Pedro Matías
   Gracias a mi querida amiga Alma,  a la que una vez comenté la existencia de este personaje, y a su obstinada insistencia e interés de que debía hacer un post en mi blog, me puse a investigar en mi entorno primero, luego indagando en la red tropecé con un foro de fotografías de pueblos, donde encontré esta maravillosa instantánea del hijo de la Tía Bigotes.
   La foto cedida, para esta entrada, por este magnífico fotógrafo, Pedro Matías , no tiene desperdicio y cuando la amplié en la pantalla de mi ordenador, mis pulsaciones subieron de manera importante, porque a ese niño-grande lo conocí yo, y mi recuerdo casi llega a visualizar esas manos llenas de sabañones y hasta el color verde de su anorak.
   De La Tía Bigotes no volví a saber nunca nada más, seguramente acabó sus días en el entorno de su pueblo, no sé si recordada por alguien. Yo ya había desterrado al personaje de mis recuerdos infantiles, pero me alegro de haberlos recuperado aunque haya sido sólo de manera superficial. Siento no haber podido profundizar más.
    Si alguna persona tiene algún dato más, sobre la historia de la Tía Bigotes, estaría encantado de poder completarla.

lunes, 18 de julio de 2011

AQUELLO QUE MÁS ME IMPORTA

     A ver si este ENCARGO que recibo, sirve como revulsivo para seguir volcando, en este rincón un poco olvidado, mis vicios confesables.


     De sobra conocemos en nuestra especie, al staff de los padres noveles y  primerizos, no es mi caso, hace ya más de 19 años que intento ejercer de ello, creo que a veces con más sombras que luces; pero  recuerdo los primeros años de vida de mi "nena", con una nitidez asombrosa.


     Si no hubiera sido así, si mi memoria se hubiese emborronado y no hubiera podido conseguir recordar algunos episodios del crecimiento y desarrollo de mi hija, cosa harto improbable, no habría habido ningún problema, porque con recurrir al album de fotos familiar, habría refrescado mis carencias de memoria con una simple ojeada; mejor aún, podría hacer hasta un vídeo vital concatenando cronológicamente la cantidad de material gráfico que de ella tengo; ahora bien, sólo hasta los doce o trece años de su existencia. A partir de aquí, las fotos que pude hacer de mi entorno familiar en general, y de mi hija en particular, casi se convirtió en misión imposible.Desenfundar la cámara, era similar a cuando Clint Easwood, en alguna de sus películas más conocidas, desenfundaba su pistola  "westera", o descerrajaba su magnum 44 en sus pelis de acción urbana, desaparecía todo ser viviente a su alrededor. Un efecto similar causaba mi cámara cannon, fuera de su funda.
     Las cosas han cambiado, y aunque verdaderamente no le gusta mucho "posar", ni exhibirse, en los últimos tiempos parece que no se deja impresionar tan fácilmente, y hasta  me pidió que le dedicase una entrada en este mi blog. No sé si obedece a un acto impulsivo o por lo contrario es de absoluta confianza, eso sí, una vez ha comprobado en carnes ajenas, el tratamiento serio que dispenso a otros familiares y amigos.


     Esta solicitud, a la vez de que me dejó perplejo, me llenó  de satisfacción haciéndome reflexionar sobre todos los estadios vividos junto a mi hija, todos ellos satisfactorios sin duda, con alguna excepción, ya que la etapa de la pubertad fue desconcertante y  estuve en una permanentemente alerta, confundido y algo perturbado. No fui capaz de poder anticiparme a los continuos cambios a los que me sometía, ni echando mano de mi experiencia como adolescente, ni aplicando las más modernas teorías sobre psicología evolutiva. No quiero ni pensar como lo pasaron mis padres, intentando ubicar de oído los repentinos e incompresibles cambios de actitud que en mi se producían a esa misma edad. ¡DIOS MÍO!


     Afortunadamente, mis recuerdos..... -A TU LADO HIJA, SON DE UNA FELICIDAD PLENA, ESPERO PODER SEGUIR APRENDIENDO PARA ESTAR A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y PODER SEGUIR AYUDÁNDOTE.
HAS SIDO Y ERES MI MEJOR REGALO-.TE QUIERO ANDREA.

martes, 18 de enero de 2011

MI PATRIMONIO INDUSTRIAL

LA FECULEMA, S.A
Creo poder decir, sin apenas género de dudas, que mi infancia transcurrió feliz en Alar del Rey. Todos los recuerdos que tengo de los 15 para atrás, son recuerdos de mucha actividad y dinamismo , sin problemas en la familia, mi entorno social era de juego constante y cambio de pandillas. Son años en los que, de forma no premeditada, buscábamos incesantemente un nicho social, la aceptación y, muchas veces, el liderazgo. Daba igual que el cambio de chaqueta nos trajese algún que otro disgustillo, el futuro necesitaba forjarse a base de múltiples experiencias. Como camaleones, pasábamos del ambiente estudiantil, en colegio interno en mi caso, al ambiente del pueblo, y vacacional siempre, como si tal cosa, sin despeinarnos. El cambio de registros en estas edades es acojonante, quién pudiera ahora  quitarse los complejos, las fobias, los miedos y los conservadurismos de adopción y volver a aquella frescura desinhibida e ingenua.
Abro paréntesis. Bien diferentes fueron los años siguientes, de los 15 en adelante, !uff¡, las luchas se presentaban en cuatro estadios: la familia, el entorno escolar, los amigos/as y uno mismo; cada cual más jodido, pero esta etapa es otra historia.Cierro paréntesis.

Recuerdo, pues, con la nitidez de un abuelo (aún me quedan muchos años por cotizar al ESTADO), los recorridos, los juegos, las liadas que en las que nos embarcábamos diariamente sin necesidad de planificación y con una improvisación alucinante.


Hubo una época en la que los juegos se dispusieron en el barrio de la estación (la del ferrocarril), motivado por un amigo que vivía por aquellos lares, Quique,  y que era hijo de un responsable de una industria que se instaló "a las afueras de Alar", pude disfrutar, además de las fresas que robábamos a su padre, de un entorno que me parecía, cuando menos mágico; y eso que la industria, en cuestión, dedicada al tratamiento de la patata producía un olor pestilente y fétido como para echar a correr. LA FECULEMA.









 Si hoy, haciendo este reportaje que comparto con vosotros, aún he sentido esa fascinación por este lugar, imaginaros entonces que tenía la sensación de estar traspasando una puerta mágica, a partir de la cual perdías cualquier referencia y perspectiva. No duró mucho este lugar como escenario de juego en esta etapa, luego vendrían otros episodios, ya en la segunda, pero eso es otra historia como dije.
Decidme si no es un paisaje singular con edificios, en algún caso, que recuerdan a la arquitectura racionalista de principios del siglo veinte, pero ubicado en una población que no superaría los 2.500 habitantes.
Siempre estuvo en mi ánimo recoger este testimonio para su recuerdo. Los tiempos cambian y las nuevas necesidades acelerarán el proceso de desaparición de otro emblema de Alar del Rey.







¡DESCANSAD!

lunes, 6 de septiembre de 2010

UN PATRÓN SINGULAR PARA UN PUEBLO SINGULAR. SAN LUIS REY DE FRANCIA (LUIS IX)

Han pasado hoy 12 días desde la festividad de SAN LUIS, hubiera querido proponer esta entrada el mismo 25 de Agosto, pero mi ausencia por vacaciones ha sido la causa del retraso. Bueno más vale tarde que nunca dice el refrán.

Si el origen de Alar del rey, es peculiar y su nacimiento de una naturaleza bastante diferente a la de cualquier población de ámbito rural, como ya os comentaba en mi anterior publicación HOMENAJE, no es menos curioso saber que el patrón de esta localidad palentina es, SAN LUIS Rey de Francia (Luis IX rey de Francia).
(Árbol genealógico)
En España, además de algún pueblo menorquín que lleva su nombre, sólo existe devoción hacia este Santo en LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO, donde es venerado en la parroquia de este Real Sitio.
Adoptado por los antiguos pobladores de la villa alarense, que acogieron y heredaron por simpatía con los trabajadores e ingenieros franceses, que llegaron para ejecutar la insigne obra del CANAL DE CASTILLA, rige desde el siglo XVIII la festividad del pueblo; cada 25 de Agosto, Alar del Rey celebra las fiestas patronales en su honor, siempre con el permiso de la Virgen de Nuesra Sra. del Carmen quién ostenta la titularidad de la parroquia.
(Vista de la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen)
Este año se cumplirán 740 años de su muerte en Túnez, durante una Cruzada contra los musulmanes, después de la cual fue canonizado y elevado a la categoría de Santo. Su vida, contaba con 56 años cuando murió, fue un ejemplo de compromiso cristiano, que supo conciliar las responsabilidades y labores de gobierno como rey de Francia, con las obligaciones religiosas cristianas.Espiritualidad y vocación guerrera marcaron la línea de sus 40 años de gobierno.
(Trazado urbano)

(Edificio típico, sede de la estafeta de Correos)
En el ámbito terrenal, destacó por su sencillez y falta de ostentación, rara actitud de los mandatarios de la época; en el aspecto místico, fue educado de manera esquisita por su madre en el ejercicio de prácticas piadosas y de caridad. Caballero cristiano y hombre bueno, puede ser la síntesis de lo que hoy concebimos, como la vida de un santo.
(Estación de ferrocarril)

Por mis vecinos y amigos ALARENSES. ¡VIVA SAN LUIS!.
Estáis todos invitados, eso sí, el próximo año.

jueves, 5 de agosto de 2010

LA ORUGA MULTICOLOR.


Siempre oí a mi padre decir, desde que yo era niño, sobre todo en los veranos tormentosos, que tras los nublados siempre aparecían animales, insectos, bichos raros poco habituales a lo largo del período estival, pero que se aceptaba sin más tras estos fenómenos meteorológicos . Recuerdo, en mi Alar del Rey querido, observar como, una vez caído un chaparrón con truenos y rayos de esos que parecen que parten el cielo en mil pedazos, y una vez escampaba, surgían, no sé muy bien de donde, hormigas voladoras, gusanos ciegos y orugas de colores imposibles, y todo tipo de pequeños animales. Afortunadamente pequeños.
El paseo, cuando la calma hacía su aparición, era fantástico. El recuerdo de los olores a tierra mojada, a hierbas y matorrales húmedos, el despertar de las aves guarecidas durante el tremendo fenómeno, haciendo su aparición con sus cantos tímidos y gorgojeos de prueba, son tan intensos en mi recuerdo, que sólo tengo que cerrar los ojos para sentirlos de nuevo enmarcados, en ocasiones, bajo un arco-iris.
Dos semanas hace tan sólo que pude revivir estos entrañables recuerdos, en una visita que hice a mis padres coincidiendo esta, con una intensa tormenta. Una vez pasado el nublo (así lo llaman por estas latitudes también), la temperatura era perfecta, el color bien matizado y los olores, pues, los de siempre. Vi, en vivo y en directo, a la inspiradora de la oruga de Alicia en el País de las Maravillas, mirad que criatura:



Lo cierto es que yo no había visto una oruga de estas características jamás, con unas dimensiones cercanas a un dedo meñique de un adulto, y con unos colores tan amenazadores.

miércoles, 2 de junio de 2010

HOMENAJE

Vi la luz a orillas del río Pisuerga, nací en un pueblo que, se me antoja, fue fundado por casualidad fruto del capricho de un rey, Felipe IV, allá por el año de 1657. Su verdadera génesis, no obstante, comenzó con la creación, en terrenos reales donados al convento de las Monjas Bernardas de San Andrés de Arroyo, de un molino, un batán y algunos sencillos edificios en tiempos de Fernando III.


Alar del Rey, que es mi pueblo, empezó a perfilarse como municipio en 1759 con el comienzo de las obras del Canal de Castilla, auspiciadas por el rey Fernando VI. Nuevos pobladores atraídos por la incipiente actividad económica, fueron dando una personalidad al pueblo bien diferente si lo comparamos con los núcleos de alrededor, de arquitecturas y economías tradicionales basadas en la agricultura y la ganadería.
Si el nacimiento del Canal de Castilla configuró a Alar del Rey de una singularísima fisonomía, de arquitectura modernista, de edificios y trazados de gran amplitud, no es menos cierto que con el declive de la actividad económica que favoreció esta insigne obra de ingeniería civil, la morfología definitiva, tanto de sus gentes como de su planeamiento urbano, se la confirió el ferrocarril. En Alar del Rey se instaló, en la mitad del S.XIX, una de las primeras líneas férreas de España, la de Isabel II, siempre conocida como línea Alar-Santander.


(Foto de la Confederación Hidrográfica del Duero)


(Foto del Archivo fotográfico de Santander)


(Estado actual rehabilitado de las dársenas de Alar del Rey)


(Depósitos de mantenimiento y taller del ferrocarril)



Era en estas épocas de esplendor, de crecimiento, de prosperidad, de momentos álgidos y de buenas perspectivas, cuando Alar quería, incluso, rivalizar con villas de rancio abolengo como Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga, animada por la gran proyección económica que se estaba fraguando.
El tiempo puso en su lugar las cosas y desgraciadamente aquello ha quedado como un bonito recuerdo de lo que pudo ser y no fue. No obstante San Luís rey de Francia, patrón de esta villa, ha seguido marcando cada 25 de Agosto el encuentro de tantas personas, que un día compartieron proyectos de vida y la ilusión de no tener que despedirse jamás.