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lunes, 14 de mayo de 2012

GESTOS II

Hoy mi homenaje en esta particular muestra por entregas de la Exposicón Gestos, es para Gonzalo y el hijo de Quique, este último es el responsable de la Biblioteca de Aguilar de Campoo, una de las personas que han apoyado de una manera expléndida la puesta en marcha de la iniciativa. Por cierto un excelente fotógrafo, pero aún mejor persona aunque aquí el "prota" es su hijo.

De Gonzalo y su vida podría hablar no sólo yo, sino cualquier vecino de la comarca, es una persona muy sociable, muy conocida, amante del diálogo y que desde el micrófono de la radio local, RADIO AGUILAR, donde tiene una cita semanal, nos cuenta las vivencias, anécdotas y modos de vida de antaño. Impagable.

miércoles, 2 de mayo de 2012

GESTOS

Hace tiempo tiempo que tenía la ilusión de poder hacer un ejercicio de comunicación con la gente de cualquier lugar a través de mi cámara de fotos,  por fin mi sueño se hizo realidad. Poder retratar, como tituló la periodista del Diario Palentino Marta Redondo el alma de las personas en blanco y negro (Retrato del Alma en Blanco y Negro), es un lujo que no todo el mundo puede permitirse, me siento una persona muy privilegiada por haber tenido la oportunidad de conocer a tantas personas, que me dieron lo mejor de forma  tan sencilla y  desinhibida; a pelo que se suele decir,  sin preparativos ni maquillajes que esconden, en muchas ocasiones, la bondad  y el carácter real de las personas.
(Cartel segunda exposición)
 Por más que me esforzara, seguro que no sería capaz de trasmitiros, de describiros, la satisfacción tan honda y la huella que cada una de las personas que posó para nosotros nos dejó. Gracias a todos ellos.

El pasado mes de septiembre me embarqué junto con un amigo CÉSAR, con el que comparto una gran afición por la fotografía, en una iniciativa, GESTOS, de cuyo resultado no puedo estar más satisfecho. En una sala de la Biblioteca de Aguilar de Campoo (Palencia), montamos un pequeño set de trabajo con dos focos, un fondo, nuestras cámaras y unos protagonistas de altísimo rango, unos modelos que ya los quisieran los mejores fotógrafos de reconocido prestigio; personas sencillas que viven y dejan vivir, vecinos de la localidad y foráneos que nos sorprendieron con su naturalidad, espontaneidad y desparpajo que nos dejaron unas dulces instantáneas. La riqueza del espectro de participantes fue, además, fabulosa y lo nutrían desde niños y niñas de la mano de sus progenitores,  abuelos, abuelas, padres y madres, estudiantes, turistas, vaya un elenco ideal para cualquiera que está detrás de una cámara de fotos. El resultado de todo esto ha podido verse en  dos exposiciones de las que os iré mostrando algunos retratos.


martes, 18 de enero de 2011

MI PATRIMONIO INDUSTRIAL

LA FECULEMA, S.A
Creo poder decir, sin apenas género de dudas, que mi infancia transcurrió feliz en Alar del Rey. Todos los recuerdos que tengo de los 15 para atrás, son recuerdos de mucha actividad y dinamismo , sin problemas en la familia, mi entorno social era de juego constante y cambio de pandillas. Son años en los que, de forma no premeditada, buscábamos incesantemente un nicho social, la aceptación y, muchas veces, el liderazgo. Daba igual que el cambio de chaqueta nos trajese algún que otro disgustillo, el futuro necesitaba forjarse a base de múltiples experiencias. Como camaleones, pasábamos del ambiente estudiantil, en colegio interno en mi caso, al ambiente del pueblo, y vacacional siempre, como si tal cosa, sin despeinarnos. El cambio de registros en estas edades es acojonante, quién pudiera ahora  quitarse los complejos, las fobias, los miedos y los conservadurismos de adopción y volver a aquella frescura desinhibida e ingenua.
Abro paréntesis. Bien diferentes fueron los años siguientes, de los 15 en adelante, !uff¡, las luchas se presentaban en cuatro estadios: la familia, el entorno escolar, los amigos/as y uno mismo; cada cual más jodido, pero esta etapa es otra historia.Cierro paréntesis.

Recuerdo, pues, con la nitidez de un abuelo (aún me quedan muchos años por cotizar al ESTADO), los recorridos, los juegos, las liadas que en las que nos embarcábamos diariamente sin necesidad de planificación y con una improvisación alucinante.


Hubo una época en la que los juegos se dispusieron en el barrio de la estación (la del ferrocarril), motivado por un amigo que vivía por aquellos lares, Quique,  y que era hijo de un responsable de una industria que se instaló "a las afueras de Alar", pude disfrutar, además de las fresas que robábamos a su padre, de un entorno que me parecía, cuando menos mágico; y eso que la industria, en cuestión, dedicada al tratamiento de la patata producía un olor pestilente y fétido como para echar a correr. LA FECULEMA.









 Si hoy, haciendo este reportaje que comparto con vosotros, aún he sentido esa fascinación por este lugar, imaginaros entonces que tenía la sensación de estar traspasando una puerta mágica, a partir de la cual perdías cualquier referencia y perspectiva. No duró mucho este lugar como escenario de juego en esta etapa, luego vendrían otros episodios, ya en la segunda, pero eso es otra historia como dije.
Decidme si no es un paisaje singular con edificios, en algún caso, que recuerdan a la arquitectura racionalista de principios del siglo veinte, pero ubicado en una población que no superaría los 2.500 habitantes.
Siempre estuvo en mi ánimo recoger este testimonio para su recuerdo. Los tiempos cambian y las nuevas necesidades acelerarán el proceso de desaparición de otro emblema de Alar del Rey.







¡DESCANSAD!